En la meditación de pronto me sentí aparte, veía el mundo pasar, yo era parte de la vida, pero estaba separada de ella, sólo la observaba. Mi espíritu veía pasar la vida, mi cuerpo no estaba y yo no era consciente del observador. Sólo éramos el Espíritu y la vida, y el Espíritu no intervenía con la vida.
Ir arriba