
“Dios no tiene forma ni figura, sólo Ser. No podemos recordar ni olvidar un estado que no tiene forma. Por eso usted no es Dios.” Mi maestro
Cuando realizamos el Ser que somos tenemos que asentar el estado de la Iluminación equilibrando el mundo espiritual con el mundo de la materia. Si vivimos todo el tiempo sin ser conscientes de nuestras responsabilidades y nos olvidamos de las obligaciones desentendiéndonos del mundo y centrándonos únicamente en la espiritualidad nos exponemos a consecuencias debido a que no vivimos en el presente no ponemos cuidado a lo que nos está pasando y terminamos olvidándonos de que al vivir la vida tenemos que cumplir las leyes de la materia y las leyes de los seres humanos. Si nos centramos en el movimiento de la vida ella nos puede absorber y olvidarnos de nuestro espíritu. Entramos y salimos del estado de la Iluminación hasta que lo hayamos establecido permanentemente por lo cual debemos equilibrar los dos estados.
Toda la humanidad toda la creación es una unidad diferenciada con Dios. El cuerpo tiene una mente y una consciencia individual temporal que no se ilumina y necesitamos de la meditación para no perder la conexión con Dios. Para vivir necesitamos de la consciencia individual, del conocimiento, que es lo que nos lleva por la vida y solamente podemos ser conscientes del espíritu en la vida por intermedio del cuerpo. En la tercera Iniciación o Iluminación hacemos conciencia de ser uno con el espíritu a través del mismo espíritu.
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