
«La creación esconde a Dios» Mi maestro
Antiguos Maestros nos dicen que la creación salió de un punto y la ciencia lo ratifica al explicarnos que el universo salió de un punto y nos dice: la materia, el espacio, el tiempo, y las leyes que rigen la materia, salieron de un punto de energía concentrada que era infinitamente caliente y de vibraciones altísimas en el momento de la gran explosión. Hasta hace poco esta gran explosión se llamo el Big Bang.
Luego de la gran explosión las partículas se movían a velocidades altísimas y a medida que estas partículas se iban expandiendo en el espacio comenzaron a enfriarse y el movimiento se volvió más lento y eran atraídas por otras partículas y se fueron juntando formando átomos, moléculas, células, tejidos, órganos, etc. La materia viva u orgánica tiene una energía vital, no se sabe cómo esta energía se convierte de materia inerte en materia viva creando la vida.
La materia tiene inherente en sí una inteligencia divina que se traduce en una conciencia de sí misma y una instrucción o programa que la lleva a unirse con otras partículas y esta instrucción se va modificando a medida que se van formando estructuras más complejas con funciones más sofisticadas hasta conformar a través de millones de años el universo o lo que es lo mismo la creación.
Todos los humanos dependemos de un planeta que llamamos tierra y es nuestra casa la cual compartimos con otras formas vivas que habitan en ella o formas inertes que esculpen los diferentes paisajes de nuestro planeta. Los átomos que constituyen nuestro cuerpo al igual que el planeta tierra y el universo tienen la misma edad de la gran explosión de dónde salió toda la materia del universo.
La base de la materia, de la forma, de la creación, son las partículas elementales que constituyen los átomos, y como la materia no se crea ni se destruye sino que se transforma, todos somos uno, no sólo en el espíritu sino también en la materia.
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