
El telescopio James Webb mandado al espacio en el año 2021 echó por tierra la teoría de la antigüedad del universo al estudiarse por parte de los investigadores las fotos y datos enviados por el telescopio y deducir que el universo que vemos ahora es mucho más antiguo de lo que creíamos. Este descubrimiento lo que nos dice es que la materia, lo que le da forma a la individualidad del universo, es mucho más antigua de lo que creíamos. ¿Por qué hablo de esto si estoy hablando de la espiritualidad? Porque la espiritualidad va unida a la materia. El espíritu, Dios y la materia son una unidad diferenciada en cuerpo y espíritu donde el cuerpo, la materia, es finita en la forma, e infinita en su transformación y el espíritu, Dios es permanente e infinito.
La materia salió de la gran explosión y a través de todo este tiempo ha estado en el universo siendo primero partículas elementales luego átomos moléculas células etc., hasta que termina, por ahora, formando parte del planeta tierra y conformando nuestro cuerpo.
En una de las galaxias del universo llamada la Vía Láctea se halla la tierra nuestra casa que brilla como una joya en medio de la inmensidad del sistema solar que la rodea. En el planeta tierra vive el ser humano que es un ser social por naturaleza razona a niveles más elevados que otros animales. Tiene la capacidad de generar ideas abstractas expresarlas y explicarlas gracias al lenguaje. Tiene una consciencia de sí mismo y del entorno que lo rodea. Por su capacidad de razonar en abstracto puede concebir la idea de Dios y hacer consciencia de que hay una inteligencia inherente detrás de todo lo creado que sustenta y organiza toda la creación. Esta inteligencia se manifiesta en todo el universo y es también la que ordena la materia manteniendo la diversidad de vida y formas de la naturaleza. Toda la materia y energía de nuestro cuerpo pudo haber sido parte de animales de vegetales o de minerales y eternamente seguirá haciendo parte de nuevas formas. Una vez que alcanza una forma empieza su deterioro hasta que muere a esa forma.
Cuando nace un ser humano continua su desarrollo hasta convertirse en adulto y a partir de allí se acelera su deterioro o entropía hasta que muere y se descompone en sus partes elementales que quedan disponibles para comenzar una nueva forma. Supongamos que un ser humano muere en un bosque y parte de él es comido por un animal y otra parte se descompuso en el suelo. El pedazo que se comió el animal entra a formar parte del animal ya que lo nutre. Y la parte que quedo en el suelo se sigue descomponiendo y puede entrar a formar parte de un río, de una piedra, de un insecto o puede abonar un árbol o plantas del bosque y otra parte puede unirse a minerales en la tierra.
La creación es movimiento perpetuo de una materia que permanentemente se renueva. Por esto es que se dice que la materia es virginal ya que al nacer a la nueva forma es nuevecita por ejemplo un recién nacido. etc.
Todo en la creación cambia de forma unas formas cambian más rápido que otras. Los seres vivos pierden su forma más rápido ya que la conservan sólo el tiempo que dura la vida. Otras formas como las montañas, mares planetas, galaxias, agujeros negros, pueden durar cientos, miles o millones de años, pero todo termina transformándose.
Todo en la creación sin importar que sea tiene que cumplir las leyes de la materia. Por esto es que en la creación no hay nada que tenga más importancia que otra cosa. Los humanos a nivel de la creación a nivel de materia y energía no somos más importantes que un animal, una bacteria, un río, un virus, la casa en que vivimos, el aire, que respiramos, o cualquier otra cosa.
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