En algún momento de la meditación salió de mí una figura blanquecina, encorvada, deforme, avanzó alejándose. Lo sentí como si fuera mi ego. Todos estos días anteriores me sentía muy mal conmigo misma, como si fuera o hubiera sido una pésima persona, vi muchos de mis defectos, entre ellos mi deseo de dominar, y porSigue leyendo «Mi ego»