Ser consciente del Ser

 «El ser humano no piensa, es pensado. No medita, es meditado». Rasech

Tengo varias formas en que soy consciente del Ser

1 – En la primera Iniciación, cuando quería bajar a ver qué pasaba con la gente que estaba abajo en la tierra y no podía bajar. No podía tomar ninguna decisión.

2 – Cuando tengo realizaciones, voy con el testigo, el Ser. El Ser está observando lo que ocurre, y estoy consciente de estar en el estado del Ser. Los fenómenos, las experiencias y las realizaciones nos van mostrando nuestra verdadera naturaleza.

3 – Cuando soy consciente de estar sin pensamientos en la vida diaria por fuera de la meditación. Estoy consciente de estar en el estado del Ser, y mi cuerpo sigue haciendo lo que tiene que hacer, puede hablar etc. Sé que es contradictorio decir que no puedo pensar, pero puedo actuar. Mi cuerpo es la materia que habita el espíritu, sin embargo como materia está determinado, programado y actúa según el programa. El espíritu no toca la materia, no está determinado, y por lo tanto es libre, absoluto, infinito.

4 – Cuando en la meditación siento que voy con el testigo o lo que es lo mismo el observador y no pasa nada y permanezco allí, consciente oyendo el sonido y de pronto algo me saca de la meditación, regreso como si saliera de un hueco profundo.

5- Cuando me expando y ya no hay un observador, es como si a medida que me expando, el observador se fuera diluyendo en la expansión, hasta convertirse en ese vacío, en la no identidad donde ya no hay nada separado, es sólo una unidad.

6- La más extraña para mí, es cuando me muestra su poder sobre mí. Por ejemplo, no dejándome pensar, tanto en la vida como en la meditación. No pudiendo hacer lo que quiero. (primera Iniciación). Lo único que uno puede hacer en la meditación es relajarse, dejarse ir, soltarse. Si vemos o no vemos, no tiene que ver con nosotros. Se nos muestra lo que tenemos que ver o comprender, con frecuencia varias veces, hasta hacernos uno con lo mostrado y trascenderlo.

Siento que estoy en Dios, está en mí y siento su poder. si me llega un temor o angustia lo identifico enseguida, lo disuelvo en su amor, lo hago uno conmigo. Sé que todos somos uno. Que toda la creación es una, ya que todos somos conformados por átomos, que vienen reciclándose hace millones de años, y que el espíritu es uno con todas las formas de la creación, incluida la raza humana. Cuando morimos nuestro cuerpo se desintegra y entra a formar parte, de la tierra, y se reciclará en lo que le corresponda, según donde se encuentre. ¿Y Dios? Él está en cada partícula, y átomo como la inteligencia intrínseca que determina que seguirá siendo esa partícula o ese átomo. La creación está en él, es una manifestación del espíritu. Yo soy parte de la creación, lo que quiere decir que Dios está inherente en mí. Dios y la materia son uno, Pero Dios no toca la materia, Dios consciencia pura, permanencia omnipresente, omnisapiente en . La materia, principio y fin de alguna forma de la creación por todos los siglos, siempre está en movimiento y en permanente cambio.