2016 – texto 2
En la creación nadie tiene libre albedrío o libertad de acción, porque todo en la creación es materia que se recicla por toda la eternidad y los humanos no tenemos libre elección porque somos parte de la materia que se reciclará por toda la eternidad, siguiendo leyes inquebrantables que la rigen.
En este año hice la primera Iniciación, fue algo inimaginable e inigualable por todo lo vivido en ella. En la primera Iniciación nos dan acceso a la luz y al sonido de los planos espirituales a través del tercer ojo. Vi luces de colores brillantes y sutiles, viajé por túneles en el espacio, vi piedras gigantescas suspendidas en él.
Después de la Iniciación con alguna frecuencia comencé a ver luces f de colores brillantes, como las que vi en la primera Iniciación, y a viajar por túneles, también vi figuras blancas, labradas hermosamente. La visión del tercer ojo es absolutamente nítida, nunca hTgabía visto con tal claridad y belleza en mi vida
El día que comenzó la primera Iniciación cuando estábamos meditando, me llegaron sentimientos de tristeza y de alegría, era un sentimiento de pérdida, intuía a partir de ese momento que algo o todo quedaría en el pasado, y al mismo tiempo sentía alegría.
Voy a contar dos experiencias que me ocurrieron en la Iniciación por las cuales estoy segura que no tenemos poder de decisión, o libre albedrío. El adepto que nos dío la Iniciación me comento que si veía una luz, en la meditación, sin importar si era grande o chica la siguiera y eso hice. Cuando vi una luz lejana, más bien pálida me concentré en la luz, y de pronto comencé a avanzar hacia ella. Yo no tenía cuerpo y estaba en el espacio. Cuando estaba más cerca de la luz me dí cuenta que era la boca de un túnel, y me quise regresar, pero no podía devolverme seguía avanzando, me llevaban, y entre por la boca del túnel con el corazón acelerado, una vez adentro ya no tenía miedo.
En la otra experiencia, también estaba alto en el espacio y vi la tierra abajo cubierta toda de hexágonos y habian unas construcciones de color blanco muy alejadas unas de otras. Como estaba muy alto yo veía como unos muñequitos que pasaban de unos hexágonos a otros, quise bajar para ver más de cerca lo que hacían y no pude bajar. Estas dos experiencias me indicaban que yo no tenía el poder de decidir nada, me mostraban que los humanos no tenemos libre albedrío. Inicialmente fue un sentimiento de tristeza de impotencia y luego se volvió en un sentimiento de tranquilidad, de libertad.