Percibir mi vida como un juego

{112} – 28-05-2017. Hoy en la meditación se arrimaron a darme un frasco con jalea. Yo intenté olerlo, no pude sentir ningún olor. Cuando me ofrecen algo quiero recibirlo y no puedo hacerlo, y cuando lo ofrezco no lo pueden recibir. Siento que ocurre lo mismo con el observador. Él no puede recibir nada, no puede dar nada y no siente ningún olor. Ocurre lo mismo que me ocurrió en la iniciación, quería bajar a ver qué pasaba y no podía. Yo era el observador y no podía recibir nada, ni sentía ningún olor a jalea. Sentí un dolor en el estómago y me crispe, y el observador estaba viendo mi dolor, sin sentir dolor, es como cuando se observa el pensamiento, y hay una separación, entre el cuerpo y el espíritu.

Reflexión. Comienzo a percibir mi vida como un juego chevere, más alegre, donde se pueden tomar las cosas más tranquilamente, como si no importara tanto lo que ocurra.
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Sonido fuerte-Sonido de ráfaga

{111} – 25-05-2017. En la madrugada del 23-05 me despertó un sonido muy fuerte en el cerebro, pensé que se me iba a estallar la cabeza, me angustié y se aceleró el corazón. Me puse a meditar y sentí una opresión fuerte en el pecho. Al otro día le comenté a una adepta y me dijo que a ella también le había pasado y se asustó, pero a ella ya le habían advertido que eso le podía ocurrir.  

{110} – 16-05-2017. En la meditación he estado sintiendo un sonido en la pieza que medito, como si fuera energía eléctrica, como una ráfaga. Hoy lo sentí una vez, otros días lo he sentido varios veces, y el sonido es más corto.

{109} – 12-05-2017. Para el observador no hay tiempo, el tiempo es para nuestra vida. Cuando estamos observando o contemplando en la meditación, estamos absortos en lo que vemos, no hay tiempo.
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Centro o foco de atención

{108} -10-05-2017. En una conferencia nos hablaron que nuestras reacciones dependían de donde teníamos nuestro foco o punto de atención. Y yo no lograba entenderlo muy bien. Cuando estaba meditando en la madrugada, oí al celador hablando con alguien y al momentico se callaron, y enseguida comencé a oír la música de un radio. Después de 10 minutos de estar oyendo la música y no poder nuevamente concentrarme, estaba enfadada con el celador porque cómo así que prendía un radio a esa hora. Decidí decirle que le bajara el volumen. Me levanté de meditar y al ir alejándome de la pieza sentía la música cada vez más suave y antes de llamar al celador, abrí la ventana para saber con seguridad de dónde venía el sonido. No había ningún ruido afuera, todo estaba en silencio. Volví a la pieza y me di cuenta que el sonido que oía era el de mi despertador, que tenía un sonido bajo, pero para la hora era alto. Apague el despertador y seguí meditando, y de pronto caí en cuenta que cuando supe que el sonido era de mi radio, se me quito la molestia con el celador, y además recordé, que de eso era de lo que hablaban en la conferencia, de cambiar el centro. Yo tenía mi atención puesta sobre el celador, él era el culpable. Cuando caí en cuenta que no era él sino yo, cambio mi centro o foco, y ya no tenía ninguna molestia con el celador y al mismo tiempo se me quito la incomodidad que me había producido.

Reflexión. En la meditación vamos cambiando comportamientos sin darnos cuenta, y otras veces, como el caso que cuento, caemos en cuenta de comportamientos que nos afectan, produciéndonos malestar, sufrimiento, desazón, disgusto etc., por actuar a la ligera, sin reflexionar. Por fortuna, así pasa en la meditación, nos van mostrando a cada uno lo que tenemos que comprender para llevar una mejor vida. La meditación no es sólo sobre la parte espiritual. Como somos cuerpo y espíritu, en la meditación vamos sanando el cuerpo: las reacciones, comportamientos, sentimientos, y aprendemos poco a poco a enfocar nuestra atención en lo que vale la pena, y no darle importancia a cosas que no la tiene.
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Conscientes del observador

{106} – 02-05-2017. Hoy ha sido la meditación más aterradora y a la vez más sorprendente e inesperada que he tenido. Estaba en la meditación con el observador y me di cuenta que no tenía pensamientos y ante mí tenía un espacio y estaba la pared o velo,  que no me deja pasar, y observaba que si venía un pensamiento este se cortaba y desaparecía. De pronto ante mí apareció un abismo y yo avanzaba lentamente hacía él. El control lo tenía el observador, y yo no podía hacer nada, me angustiaba sentirme acercándome al abismo, también me sentía con la mente en blanco y pedía que no fuera a quedar loca, y no lograba salir de este estado. Luego, no sé qué pasó con el abismo, igual que la angustia, había desaparecido. Comencé a ver luces redondas que se iban por túneles, y salí de la meditación. En este momento casi tres horas de terminada la meditación si cierro los ojos siento la misma sensación de no pensamiento.

Comprensión. Entiendo que el observador y yo somos uno. La mente es la que se angustia al estar en un lugar desconocido. He tenido que hacer muchas aproximaciones para comprender que soy uno con el observador, y seguramente tendré que hacer otras, hasta discernir con toda certeza quién soy yo. Ahora caigo en cuenta que eso de quedar en estado de meditación lo vengo sintiendo desde hace un tiempo, sólo que no había comprendido bien, qué me pasaba. Me vuelven a mostrar el observador en la vida, y el observador en la meditación. El observador soy yo, es ese algo que nunca había podido precisar y me ha acompañado toda la vida, y nunca cambia. Ahora caigo en cuenta que esta mañana cuando pensaba sobre lo ocurrido, creí que el Maestro interno se me había manifestado, y me mostraba su poder. Luego pensé, no es el Maestro es el observador, que me muestra su poder, y ahora caigo en cuenta, que Dios, el Maestro interno, el observador, son uno sólo. Y si yo soy el observador, soy uno con ellos. Esto es tan sorprendente, que es una certeza cuando uno está en introspección, pero cuando se está en el mundo, se duda. Pienso que por esto es que nos lo muestran varias veces en la meditación, y cada vez lo vamos precisando más, hasta que ya no haya duda y tengamos la certeza absoluta de este hecho.

Reflexión. Yo sé que puede sonar a una contradicción eso de estar sin pensamientos, y al mismo tiempo pensar que me puedo quedar loca, el sentir angustia y que esto no me saque de la meditación, pero es que así pasa. Cuando se está sin pensamientos el cuerpo funciona haciendo lo que tiene que hacer, ya que el cuerpo actúa automáticamente. Por ejemplo: cuando uno está guardando cosas, y luego quiere encontrar algo, y jura que no lo ha guardado, lo busca por todas partes, y no lo encuentra, y al final lo busca en su puesto y allí está. Cuando estábamos guardando las cosas, no fuimos conscientes de haberlo hecho, no estábamos prestando atención, pero nuestro cuerpo hizo lo que tenía que hacer, sin nosotros tener consciencia de haberlo hecho.
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Sincronización del mantra y del sonido

{105} – 28-04-2017. La meditación de hoy también fue sorprendente. Muy al comienzo, cuando estaba pronunciando el mantra, apareció un sonido diferente que antes no lo había oído y se sincronizo con dos sílabas del mantra, y cuando pronunciaba el mantra sólo podía decir estas dos sílabas. No podía pronunciar la tercera sílaba era como si el sonido me hubiera atrapado, y me acallara. Decidí no seguir intentando pronunciar la tercera sílaba, y me dejé ir en el sonido y las dos sílabas mantra. El sonido vibraba en la parte superior de mi cabeza, entre la frente y la coronilla, y sentía una sensación fuerte, casi de dolor. Así estuve unos quince o veinte minutos y cuando menos pensé, ya no estaba el sonido. Ya era libre, ya podía pronunciar todo el mantra.

Después en otro momento de la meditación, estaba viendo a una señora, y me di cuenta que el observador era el que miraba con mucha atención. Me sorprendí y salí de la meditación. Me sorprendió que el observador mirara con atención antes nunca había pasado.

En otro momento se me arrimo un señor, no venía a darme nada, sino que me invito a que lo siguiera. Quise hacerlo, pero no pude moverme.

Observación. En la meditación nunca he podido avanzar por voluntad propia. Esto me ratifica en la creencia de que, en la meditación, no es nuestra voluntad la que actúa.
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Nuevamente el observador el Ser

[104} – 21-04-2017. En la meditación sentía que estaba en meditación profunda y de pronto fui consciente de mi cuerpo y de los sonidos afuera de mi ventana. El observador, el testigo, estaba observando al mismo tiempo mi meditación, y yo veía, sentía y oía al mundo. Desde donde estaba sentada veía la ventana (yo estaba en meditación con los ojos cerrados) oía el sonido de los pájaros. En ese momento no había separación entre la meditación y mi mundo, todo era uno, y yo era consciente que estaba en meditación, y al mismo tiempo contemplaba mi mundo. Estaba en meditación y fuera de ella. Contemplaba al mismo tiempo los dos mundos como uno solo. Yo siempre me había sentido en dos mundos. Uno cuando meditaba. Y el otro mundo cuando no meditaba, cuando estaba en la vida diaria. En este momento los dos se unieron en uno solo. El Ser, el observador no los separa. ¿Yo soy el observador?

Curiosidades. He seguido oyendo que me llaman.
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Soy consciente del observador

{103} – 07-04-2017. Hoy desde que me senté, me sentí concentrada en la meditación. Y sentía al observador, y veía a mis pensamientos ir y venir, y a veces el pensamiento se cortaba. El observador estaba observando lo que pasaba. Hoy el observador estuvo presente todo el tiempo.

Observaciones. He seguido viendo luces. Y he seguido sintiendo que me llaman.
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Túnel dorado

{102} – 24-03-2017. Hoy vi una figura plateada se acercó y de pronto cubría todo mi campo visual. Ahora la estoy viendo de color amarillo dorado, y es una malla, y al mismo tiempo es un túnel. como si todo el universo fuera una malla llena de túneles. Sentí que esa malla me envolvía, pero al mismo tiempo estaba separada. Cuando veo la luz esta se ha vuelto más abarcante, más próxima, ya no estoy fuera de la luz, está conmigo, me rodea, me envuelve. Anoche oí en mi cerebro un canto gregoriano, y lo cantaban mujeres, Este canto no lo oía sino yo. Nadie más lo oía en la reunión que estaba.

Observaciones. Hoy en la meditación volví a reafirmarme, o más bien ser consciente que uno no tiene el poder de hacer nada en la meditación. A uno le van mostrando lo que necesita saber o ver. Por eso hay que sentarse a meditar sin expectativas, pero creo que realmente no importa. Lo que tenga que pasar, o no pasar, pasara. A veces nos suceden cosas que nos parecen horribles y al superarlas salimos fortalecidos.
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Meditando de madrugada

{101} – 04-03-2017. En la meditación comencé a ver un túnel y se amplió el espacio delante de mis ojos, las luces que veía eran amarillas y verdes, el túnel se veía más iluminados por las luces, especialmente por la luz amarilla. La hora de meditación se me paso muy rápido. En la noche me dormí viendo la luz de color morado y la luz verde.

Observaciones. Aparentemente puede sonarles muy repetitivo lo de las luces, y túneles, más sin embargo, para uno no es monótono ya que siempre ocurre algo diferente. Y ver la luz y viajar por un túnel con la luz mostrándole el camino, siempre es maravilloso.
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