La dualidad

 “No vemos las cosas como son. Las vemos como somos.” El Talmud

Todo en la naturaleza es dual. El Yin y el Yang representan la dualidad, los opuestos que se complementan. Los dos son dadores y los dos son receptores. En el símbolo del Yin y del Yang cada uno de estos dos colores tiene un círculo del otro color para significar que en cada uno hay algo del otro. Permanentemente estamos pasando de un polo al otro polo la interacción entre estos dos polos es lo que mantiene la creación equilibrada y en movimiento. Todo en la naturaleza es dual.

Los opuestos polarizados son dos fuerzas opuestas indivisibles que se encuentran en toda la creación. Los opuestos no pueden existir uno sin el otro. Para saber el significado de uno tenemos que conocer su opuesto. Débil es lo opuesto a fuerte, si no existiera la idea de débil no podríamos saber que es fuerte. Si no supiéramos que es el silencio no podríamos saber que es el sonido. Los opuestos son la comparación y nosotros entendemos haciendo comparaciones. Permanentemente estamos pasando de un lado de un polo al polo opuesto, estamos contentos y de pronto ocurre algo que nos afecta negativamente y nos ponemos tristes, un vaso puede estar vacío o puede estar lleno. Grande pequeño, ancho angosto. Los polos están en permanente movimiento.
Siempre estamos estableciendo inconscientemente comparaciones, a veces apurados a veces calmados, a veces atentos a veces dispersos. Apenas es creada una cosa comienza su deterioro. Apenas nacemos comienza nuestro recorrido hacia la muerte.

Un clásico de la dualidad es el ejemplo de la vasija. Si tomamos una vasija podemos ver su forma, tamaño etc. porque alrededor de toda la vasija, que es materia, hay un espacio vacío que nos permite apreciar la vasija. Con el hueco que tiene la vasija, ocurre algo parecido. La materia que rodea el hueco es la que nos permite ver que hay un hueco, un espacio vacío en medio de la vasija.  El espacio vacío alrededor de la vasija, nos permite apreciar la forma del hueco, y estimar el líquido que le podemos echar a ese espacio. La forma es la que nos muestra la potencialidad del vacío. En este ejemplo podemos ver como la materia y el vacío se complementan.  En la creación, no puede existir, una sin la otra.

La materia esconde el vacío:  un escritorio es macizo, pero los cajones esconden la potencialidad del escritorio. La mesa del escritorio también es útil porque encima del escritorio, en su mesa, está la potencialidad de colocar cualquier cosa, ya que no hay nada encima, si estuviera llena, no podríamos utilizarla. Su utilidad está dada por el vacío, tanto de los cajones, como de la mesa. si se tiene una caja llena de cosas, ya no cabe nada más, si la caja está vacía, tiene toda la potencial de uso de ese espacio vacío.

Si estuviéramos en un desierto donde ninguna forma sobresale, no podríamos hablar de distancias, porque no hay materia, una montaña de arena en que apoyarnos para apreciar la distancia. nosotros entendemos haciendo comparaciones.

En la meditación se hace evidente también la dualidad. El observador la parte espiritual. Y lo observado la parte material, el pensamiento. Y en la meditación también tenemos un centro ya que a pesar de ser conscientes del observador y lo observado, continuamos centrados en la meditación. 

También en la meditación el sonido y el silencio, en este ejemplo también encontramos el centro. Ya que muchas veces cuando estamos meditando de pronto se hace el silencio, dentro de ese silencio nos acompaña el sonido y muchas veces la luz y permanecemos centrados en equilibrio, sin salirnos de la meditación. 

Mi Maestro dice: “El silencio es la reconciliación de los opuestos de la creación, en cualquiera que sea el centro que usted esté usando en ese momento ya que cada día tenemos un centro diferente.