Ideas sobre la meditación

«Las religiones nos enseñan a aceptar los límites. La Espiritualidad nos ayuda a trascender estos límites». Mi Maestro

Cuando estamos meditando  se hace evidente la separación del espíritu y el cuerpo. El observador, el espíritu y lo observado la parte material, la mente, el pensamiento.

Me doy cuenta que todas las realizaciones que uno va teniendo, y que las entiende en forma separada se comienzan a agrupar y comprendemos que todas nos llevan al entendimiento del Ser, del vacío. Todas nos llevan a hacer consciencia de quién soy yo. Antes me mostraban de diferentes formas que yo no soy mi cuerpo, ni mis sentimientos, ni mi mente, etc., todo lo que conlleva tener un cuerpo. Primero entendí que el observador estaba conmigo en la meditación, luego supe que también estaba, a ratos conmigo en la vida diaria. Ahora sé que está conmigo permanentemente, siempre, y estará por toda la eternidad ya que yo soy uno con el observador, la conciencia absoluta, el Ser.  Antes me parecía raro que cerrara los ojos y estuviera sin pensamientos y que pudiera llevar mi vida sin problemas, haciendo lo que tenía que hacer, pero también entendí que el cuerpo tiene una programación y que si nos soltamos nuestra vida es más tranquila, ya que nuestro cuerpo sabe lo que tiene que hacer. Es como observar a un bebé que comienza a gatear es imposible enseñarle. Su cuerpo tiene una programación, el ADN, ordenada por la inteligencia divina que lo dirige para aprender a gatear solito, naturalmente.

 Cuando estoy en la meditación tengo la convicción de que el Ser soy yo, no tengo dudas, pero cuando vuelvo al mundo, al cuerpo, esta convicción se va volviendo en ¿Cómo es posible?  Sé que estoy en la verdad, por lo que he vivido en la meditación y fuera de ella. Pero también sé que me falta asentar el estado de la Iluminación para que se convierta en una certeza tanto en la meditación como en la vida.