¿Existe Dios?

Dios oculta las cosas poniéndolas ante nuestros ojos. Anthony de Mello

Al inicio de los tiempos del hombre a causa de su pensamiento abstracto y la intuición algunos humanos pudieron comprender la idea de un Dios. Un «algo» sin forma sin límites creador de todo cuanto existe. No importa qué nombre le demos a aquello que nos encontramos cuando vamos a lo profundo de nosotros mismos.

De joven cuestioné al Dios de la religión en la cual nací, pero esto no fue un rechazar a Dios, siempre tenía la inquietud de que debía haber algo superior y encontré en lo profundo de mí algo que no sabemos que es y que vamos llegando poco a poco a eso que percibimos y sentimos no como parte de nuestro cuerpo ya que no es algo material lo que intuimos sino una esencia, un espíritu algo que nos ha acompañado toda la vida.

Ahora que han pasado los años me miro en el espejo y me sigo identificando como Yo a pesar de ser tan distinta a como era cuando niña a como era cuando joven a como era cuando adulta y ahora a como soy en este momento de la tercera edad. Más sin embargo siempre me he identificado en las diferentes etapas como Yo. ¿Qué es lo que hay en mí que nunca cambia, no envejece y a pesar del cambio físico siempre me identifico como Yo. Siempre es el mismo?

La humanidad sólo puede comprender lo que tiene límites, Dios no tiene forma ni límites, no podemos conocerlo ni comprenderlo. La humanidad dentro de la creación es toda sobre experiencias límites y movimiento. Cada una de las experiencias está contenida en experiencias o límites más grandes y nuestra vida es un transcurrir de experiencias y cada experiencia tiene un principio un desarrollo y un final. Esta es la manera como el ser humano adquiere conocimiento. Todo lo que conoce la humanidad y aprende de ello es un límite. El límite más grande de la individualidad humana es el nacimiento y la muerte.

Las personas espirituales sabemos que hay un Dios podemos comunicarnos e intuir que es para tratar de explicárnoslo. Más, en verdad, no podemos hablar de él sólo sentirlo. sabemos por experiencia propia que tenemos que tener en la meditación esas vivencias para que en nosotros se vuelva una verdad absoluta. Es como cuando uno se cae y se lastima. Si tratáramos de explicarle a alguien que nunca se ha lastimado como se siente lastimarse seguramente podríamos hacerlo y lo entendería intelectualmente, pero la única forma de que esa persona sepa que se siente realmente es cuando se caiga y se lastime sólo así lo sabrá con toda certeza. Eso mismo pasa en la meditación si una persona jamás ha meditado y nunca a tenido realizaciones no puede tener idea de que se vive y como se siente en una meditación es imposible que lo entienda tiene que haber tenido una realización para saberlo. Puede haberlo oído como un cuento muchas veces entretenido pero nunca podrá saber realmente de que se habla hasta no haberlo experimentado personalmente.

Las personas que meditamos vivimos en dos mundos. En el mundo de la materia donde vivimos diariamente y el mundo espiritual el cual visitamos a diario. Es necesario ir a lo profundo de nosotros para para poder tener la certeza y comprender estas vivencias.

Me pongo del lado de la espiritualidad, porque todos los días experimento la alegría de haber elegido este camino.