El amor de Dios

Rasech. Maestro en Luz y Sonido

«Cuando te vuelvas el verdadero amor que DIOS es, no necesitarás amar a nadie ni ser amado por alguien.
Entonces comprenderás que solo existe UNO, solo UNO en todos y en todo.
En ese instante habrá desaparecido la necesidad de amar y ser amado porque tú serás el AMOR en todas partes.

En el SER no existe tú, yo, él, ella, ellos, nosotros, ni vosotros.
No existe bueno ni malo, luminoso, ni oscuro.
El SER es la eterna neutralidad del Amor, y ese es el eterno ahora.
Solo cuando te vuelves eso se vuelve realidad, todo lo demás es la divagación de la mente.
Solo debes ser siempre SER y te convertirás en ese AHORA.

En la eternidad de lo que soy no hay conciencia ni inconciencia, existencia ni inexistencia. Esto es una paradoja para la mente.

La luz no puede verse a sí misma y por esa razón se convierte en ojos para poder contemplar su inconmensurable belleza.
El sonido no puede escucharse a sí mismo y por esa razón se convierte en oídos para escuchar su inmensa armonía convertida en una bella sinfonía.

Siempre he sido, siempre SOY y siempre seré.
Jamás he ido a ninguna parte porque nunca me he movido.
Nunca he hecho nada, porque todo está hecho siempre en mí.
Nunca he nacido ni he muerto, SOY sin comienzo ni final y por eso siempre SOY.

El AMOR es la sublime energía que cohesiona todas las cosas en el universo. Y al mismo tiempo es el infinito vacío que permite que todo exista, todo ocurra y se mueva en él, por amor.»