
Lili, tercera iniciada, o Iluminada
«En el momento de mi iluminación, realicé el Amor al comprender que todo y todos somos uno. No se trata del amor en el concepto que tenía de él en el pasado, sino del amor que surge cuando comprendemos nuestra verdadera naturaleza, la naturaleza del Amor.
La iluminación es lo único que tiene un valor verdadero, porque es lo único real. Puedo tener muchas cualidades y riquezas, pero nunca estaré completa si no he realizado el Amor. Sin el Amor, estas cualidades y riquezas ilusorias no tendrían valor alguno. Con el Amor, podríamos jugar dentro de la ilusión como un niño y encontraríamos la belleza y la magia de nuestras propias creaciones. No hay nada más grandioso que estar iluminado y jugar dentro de la ilusión, porque el miedo se habrá ido. No hay miedo a la pérdida y no hay miedo al sufrimiento. Sólo hay alegría.
Cuando se acaba la diferenciación del tú y el yo, cuando fluimos en la absoluta Unidad, nos integramos, y es ahí cuando comprendemos el Amor infinito y desde su esencia, tenemos el poder de convertirnos en el Amor sin perdernos. Éste no es el amor desde el sentimiento; dicho Amor va más allá de todo lo imaginable y lo inconcebible; jamás forma raíces porque se identifica con la raíz, el tallo, la rama, la flor, la hoja… con Todo. No necesita poseer, porque al ser Uno con el Todo, nada le pertenece, sencillamente forma parte de ese Todo o de esa Nada. No sufre porque sólo acepta y entrega su más pura esencia. No genera apegos, no discrimina, no es selectivo; trasciende géneros, especies, dimensiones, distancias y tiempo. Ese Amor vive, es y se manifiesta en todo momento con todo y todos los que lo rodean, sin excepción alguna, comenzando por nosotros. El Amor no es una emoción, es una energía y una fuerza, la fuerza Rang que mueve el universo.»
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