En la meditación me llama la atención que llego a un punto de no pensamiento y lo curioso es que uno llega allí y se puede mover, bostezar, estirarse, cambiar de posición y no pierde la concentración, cuando nos quedamos quietos se vuelve inmediatamente al punto de no pensamiento. El jueves pasado comencé a oír un ruido en mis oídos, en mi cabeza, y me comentaron que cuando estuviera meditando me concentrara en el sonido que oía que ese sonido nos llevaba en la meditación, a partir de ese momento me concentraba en el sonido que tenía.