{472} – 13-09-2022. En la meditación estuve con muchos pensamientos, y de pronto hice consciencia que ya no necesitaba estar en la meditación para sentir a Dios, a mi ser interior, puesto que permanentemente está conmigo, cuando estoy meditando o viviendo la vida, y percibí que estaba asentando mi estado en esta vida porque sentía que éramos uno, que materia y espíritu íbamos juntos. Cuando el cuerpo muera, se reciclará en lo que tenga que reciclarse, e integrará la forma que tenga que tomar, según las leyes de la materia que se cumplen implacablemente. Y mi espíritu, Dios, mi ser interior, seguirá donde siempre ha estado, en el vació infinito de posibilidades, sosteniendo la materia y siendo uno con ella, sin tocarla, por toda la eternidad.
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