{426} – 19-01-2022. Desde que me senté a meditar estaba en el estado de Ser, en el vació, de un momento a otro comencé a avanzar lentamente. El vació en el que estaba era un espacio diferente al de los días anteriores, de pronto con menos reflejos de luces. Sentí algo de temor, porque estaba en un espacio desconocido, pero este temor desapareció pronto. Fui consciente y esta vez con mayor seguridad, con menos incredulidad, de que ya no había separación entre yo y el observador, éramos uno y ahora que cierro los ojos un instante, ya no pienso que éste sin pensamientos, sino que siento que yo soy la que está observando, soy el observador y es la misma sensación que tenía al comenzar a meditar y la que he tenido cuando me sentía sin pensamientos y hago consciencia de la expresión: no meditamos sino que nos meditan. Es el observador Dios el que observa todo lo que hacemos, experimentando en nosotros la creación. Mi mente no comprende y se resisten a creer esto, lo digo porque siento que esto ya lo escribí, y es como si estuviera repitiendo una entrada o posts. Es increíble, por eso esta realización me la tienen que repetir varias veces.
Otra cosa que ha venido cambiando es la percepción con respecto a los pensamientos. Antes pensaba que si tenía pensamientos mundanos me sacaban de la meditación, ahora comprendo que no importa qué pensamientos tenga , estos no me sacan de la meditación, son parte de mí e igualmente Dios los observa. Y ahora comprendo más otra frase: Dios es consciente de si mismo.
Las personas más avanzadas en la meditación muchas veces nos pueden aclarar el camino, pero siempre y cuando hayamos tenido, y tengamos realizaciones. Sino sabemos que es una realización, por más que conversemos con un ser más avanzado, no lograremos entenderle ya que las palabras que dice, para nosotros tienen un significado diferente.
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