{406} – 20-10-2021. Apenas me senté a meditar me sentí con el observador, estaba profundo en la meditación. Los sonidos muy pocos y muy lejanos, muy suaves. Al inicio vi luces vagas que se perdían y muy pronto sentí una sensación de estar avanzando en ese espacio, me dio temor el mismo temor que he sentido en ocasiones anteriores. Me calme y seguí observando el vació que perdió las luces vagas que veía antes, acepte lo que pasaba y me concentré en el poco sonido que oía, ya no había temor, el campo visual era más oscuro, sin ser negro. Sentí que no había necesidad de pedir nada a Dios, al Ser, porque tenemos en nosotros el poder de sanarnos a nosotros mismos. Con el poder para sanarnos pasa lo mismo que ocurre con Dios, cuando no son conscientes de él, porque no lo pueden ver, no creen en él. Igual ocurre con los poderes o herramientas que tenemos en nosotros, no las empleamos porque no somos conscientes de ellas, pensamos que no tenemos esos dones, sin embargo, están en nosotros.
Ir arriba