{378} – 05-04-2021. Hoy en la madrugada me desperté a las 2 a.m. y de ahí en adelante pude dormir en intervalos de quince o veinte minutos hasta las 4.30 que me despertaron los traquiditos que he estado oyendo desde hace meses, y decidí levantarme a meditar. Antes de levantarme sentí que en toda la pieza se oía este traquiditos, pero mucho más fuerte como si fueran gotas de lluvia cayendo en el vidrio de la ventana, y pensé que estaba lloviendo. Siempre me ha gustado oír el aguacero que cae y golpea el vidrio de la ventana. Me quedé un momento más en la cama oyéndolo. Cuando levantaba la cabeza de la cama no había ningún sonido de lluvia, pero si ponía mi oreja en la sabana oía como caía el agua. Me paré y miré por la ventana. El vidrio estaba completamente seco y el piso de la calle también, no había llovido. Me acorde que hace unos años había oído decir que, si sentíamos ruidos en la pieza donde estábamos meditando, no nos preocupáramos que eran energías que se manifestaban en forma de sonido, y no nos hacían nada. No me asuste, me sorprendí y recordé la vez que estábamos meditando unas personas en la casa de meditación, era de noche, y cayó un aguacero fuertísimo y pegaba en las tejas del techo. Al rato largo que salimos de meditar, nos dimos cuenta que no había nada mojado, el pasto, las matas y la calle estaban sequitos. Fue una experiencia sorprendente.
Observaciones. Después de meditar me dio dolor de cabeza especialmente en la parte alta del cráneo y me sentí muy caliente. Me tome la temperatura y no alcanzaba a los 36°C así, que medio me tranquilice. Hable con la Sanadora y me dijo que tomara agua fría en sorbos pequeños y espaciados. Así lo hice y se me quito el dolor de cabeza.
La posición de la lengua en el paladar, al meditar, permite que la energía se distribuya de forma uniforme dentro del sistema nervioso y de los chakras, y se reparta en todo el cuerpo de forma homogénea.
Ir arriba