{324} – 20-05-2020. En la madrugada me desperté antecito de la una con piquiñas, y no podía concentrarme en mí, tenía la cabeza embotada y con dolor. No reconocía mi campo visual, se había cambiado a un desorden terrible como mi cabeza. Trate de dormir y no podía, así que me levante a meditar en la cama. Sentía en mi corazón espiritual, en el centro del pecho, como un motor prendido. A medida que me relajaba las piquiñas se fueron perdiendo, y comencé a calmarme, mi campo visual también cambio. Esta mañana cuando me levante estaba bien.
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