{306} – 29-01-2020. En la madrugada, 1.40 aproximadamente me desperté y no lograba dormirme, comencé a sentir algo de piquiña la que en varias oportunidades he sentido en todo el cuerpo. No estaba asustada y sí un poco molesta, ya que llevo varios días sin dormir seguido, y despertándome mucho, aunque estos últimos días he dormido un poco mejor. Decidí sentarme a meditar hacía las dos de la mañana. Al rato de estar meditando vi que mi campo visual se iluminó, me demore un poco en entender que esta luz, no tenía luz, Era un negro luminoso con una que otra nube no densa de color amarillo dorado y comencé a oír un sonido grave, intermitente, y continuo. Lo más curioso es que este sonido lo sentía a una distancia de la parte superior de mi cabeza. También estaba el sonido del lado izquierdo.
Al poner la atención en el sonido sobre mi cabeza mi cuerpo vibraba. Estuve así un ratico, y luego decidí terminar la meditación, aún oyendo el sonido. No me acuerdo si seguía la luz. Medite aproximadamente una hora y decidí dormir. Me desperté como a las cuatro y media, con unas caras extrañas y feas en mi campo visual. Eran de color café, no tenían cuello y estas cabezas estaban unidas al cuerpo, sin cuello. Los ojos eran azules, pero tenían como cordones del mismo color del cuerpo que atravesaban el ojo y no eran ojos uniformes. En fin, eran figuras muy extrañas y me asustaban un poco, yo abría los ojos para no verlas. Me dije, esto es mi mente y logré dormirme. Nuevamente me desperté al ratico con otras caras que he visto en otras oportunidades. Estas caras también feas pero humanas, siempre me han asustado un poco y anoche decidí verlas y me centré en una, y de pronto esta cara comenzó a cambiar y se volvió bonita. Todo esto ocurrió para recordarme que debo enfrentar mis miedos, si los reconozco y los transmuto al amor, terminan desapareciendo en la infinitud del universo, se diluyen en Dios.
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