{304} – 01-01-2020 Reflexiones. Nuevamente vuelvo con el tema de la unidad con Dios. Sé que hay que sentirlo y no echarle tanta mente. Al mirar realizaciones siento que he tenido realizaciones con la unidad, no una vez sino varias. Todos somos uno, en lo espiritual y en la materia. En lo espiritual todos somos una unidad diferenciada con Dios, No podemos tocar a Dios y Dios no nos toca, y en la materia todos somos hechos de la misma materia que se va reciclando en la tierra, y en todo el universo por toda la eternidad. La cantidad de materia es finita, no obstante, es infinita en su movimiento, en el cambio inmutable de la forma. Somos polvo de estrellas. Los seres de luz que nos ayudan, los Gurú, Santos, etc., también son una unidad con los humanos y con Dios, que el hombre individualiza para que le ayude a comprender su camino hacia la unidad. Cuando llegué al grupo de meditación, me encontré con que no tenía alma, pero tenía un ser interior, un espíritu, común a toda la creación, luego descubrí al observador, al testigo, a Ishvara. Y al tiempo descubrí que todos esos seres en los cuales nos apoyamos, son uno solo, Dios, La consciencia absoluta. La única individualidad real.
Estamos acostumbrados a pedir, y buscar la verdad fuera de nosotros, pero ella se encuentra dentro de nosotros. Queremos dar un paso fuera para alcanzarla y lo que tenemos que hacer es silencio, dejar que ella se exprese. Somos como un pez que estando dentro del océano, quiere saber dónde está el océano. No se da cuenta que el océano lo rodea, que no tiene que ir a ninguna parte, porque ya está en él.
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