{296} – 28-11-2019. Estuve pensando en lo que escribió una chica Iniciada, y también sobre lo que he oído decir, que el amor está en el corazón espiritual. Yo pienso que el Ser, la Consciencia absoluta, Dios, no puede estar en el cuerpo, y el amor que sentimos es un vago recuerdo del amor divino. Siempre desde el comienzo, para mí, percibo la consciencia absoluta en el vació infinito que veo al cerrar los ojos, Dios no actúa en nosotros directamente, pero al irnos acercando y haciendo nuestro, en la meditación, el concepto de Dios, vamos cambiando. Algo en nuestra consciencia individual nos dice que eso que percibimos es verdadero, y comenzamos a sentirnos más fuertes, más sensibles al dolor ajeno. Últimamente al pensar en Dios, me da mucha alegría. Mis deseos se cumplen, mis miedos se han ido yendo, soy más segura de mí. Me acuerdo que cuando una adepta nos estaba visitando, conversó con cada uno de nosotros y en la conversación me dijo que me faltaba autoestima. Yo le pregunté si eso se me quitaba con la meditación, y ella me dijo que sí. Le respondí que entonces eso no me preocupaba, ya que meditando se me quitaba. Mira que eso anterior es un ejemplo del hacer sin hacer nada. Si medito mejoro a todos los niveles, y al estar meditando, “aparentemente” no hago nada, sólo estoy sentada en conexión con Dios.
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