Mi ego

En algún momento de la meditación salió de mí una figura blanquecina, encorvada, deforme, avanzó alejándose. Lo sentí como si fuera mi ego. Todos estos días anteriores me sentía muy mal conmigo misma, como si fuera o hubiera sido una pésima persona, vi muchos de mis defectos, entre ellos mi deseo de dominar, y por esto, hice pasar malos momentos a otras personas. me vi como nunca hubiera imaginado que fuera, y entendí que así era yo.

Si somos conscientes de las conductas que nos amargan y complican las relaciones, podemos cambiarlas, o más bien, cuando ya sabemos que las tenemos, por el sólo hecho de hacerlas conscientes, de poderlas ver, los vamos cambiando sin proponérnoslo.  Antes permanecían en el subconsciente y la única forma de intuirlas, era porque nos chocaba como actuaba otra persona. En el otro es donde podemos darnos cuenta de nuestras actitudes. Con mucha frecuencia si no siempre, si nos molesta la actitud de otra persona es porque así estamos actuando nosotros y no somos conscientes de ello. El espejo que es el otro, nos muestra lo que somos.
Ir arriba

Deja una respuesta