{158} – 21-02-2018. Hoy estuve casi todo el tiempo en una sala de espera, sin límites, más sin embargo no podía avanzar. Estuve más relajada, ahora casi todo el tiempo estoy consciente, decidí aceptar la situación y eso me sirvió para relajarme. No tenía pensamientos y si alguno llegaba no le permitían estar, el pensamiento se truncaba, y el pensamiento sólo podía atestiguar lo que estaba pasando. En la meditación de la tarde recordé que el Maestro me dijo que pronunciara el mantra para no juzgar y lo hice, también estuve profundo y consciente. Sentía los huesos de mi cuerpo delgaditos, pero fuertes, pesados y sin vida, y sentía que estaba separada de mi cuerpo. Como si mi cuerpo sin el espíritu fuera inerte.
Ir arriba