{150} – 02-02-2018. Reflexiones. Hace tres años un adepto me pregunto si yo era consciente de estar sin pensamientos, al instante le respondí que sí era consciente. Hoy que transcribo esto, y después de un tiempo que me ha estado ocurriendo el estar sin pensamientos, tanto en la meditación como en la vida diaria, sé que cuando estoy en la meditación con el observador, siempre soy consciente de no tener pensamientos, y me ha pasado varias veces en la meditación con el observador, que no puedo pensar, aunque haga esfuerzos para ello. Tanto en la meditación como en la vida hay un poder que, algunas veces, no siempre, no me deja pensar. Cuando estoy en la vida diaria, soy consciente que pasa algo extraño, y hago una pausa en mi actividad, o cierro los ojos y enseguida me doy cuenta que no tengo pensamientos, ni puedo pensar, incluso me ha tocado en algún momento dejar de escribir porque, si no estoy transcribiendo, no puedo hilar nada, porque no hay nada en mi mente. Esto anterior no ocurre siempre, a veces puedo estar sin pensamientos y puedo escribir. Al principio es sorprendente, extraño, luego es un poco confuso y más tarde uno se tranquiliza cuando esto ocurre, porque no se puede hacer nada, sólo aceptarlo, y además, ya sabiendo que no tiene nada que ver con la salud mental.
Ir arriba