Centro o foco de atención

{108} -10-05-2017. En una conferencia nos hablaron que nuestras reacciones dependían de donde teníamos nuestro foco o punto de atención. Y yo no lograba entenderlo muy bien. Cuando estaba meditando en la madrugada, oí al celador hablando con alguien y al momentico se callaron, y enseguida comencé a oír la música de un radio. Después de 10 minutos de estar oyendo la música y no poder nuevamente concentrarme, estaba enfadada con el celador porque cómo así que prendía un radio a esa hora. Decidí decirle que le bajara el volumen. Me levanté de meditar y al ir alejándome de la pieza sentía la música cada vez más suave y antes de llamar al celador, abrí la ventana para saber con seguridad de dónde venía el sonido. No había ningún ruido afuera, todo estaba en silencio. Volví a la pieza y me di cuenta que el sonido que oía era el de mi despertador, que tenía un sonido bajo, pero para la hora era alto. Apague el despertador y seguí meditando, y de pronto caí en cuenta que cuando supe que el sonido era de mi radio, se me quito la molestia con el celador, y además recordé, que de eso era de lo que hablaban en la conferencia, de cambiar el centro. Yo tenía mi atención puesta sobre el celador, él era el culpable. Cuando caí en cuenta que no era él sino yo, cambio mi centro o foco, y ya no tenía ninguna molestia con el celador y al mismo tiempo se me quito la incomodidad que me había producido.

Reflexión. En la meditación vamos cambiando comportamientos sin darnos cuenta, y otras veces, como el caso que cuento, caemos en cuenta de comportamientos que nos afectan, produciéndonos malestar, sufrimiento, desazón, disgusto etc., por actuar a la ligera, sin reflexionar. Por fortuna, así pasa en la meditación, nos van mostrando a cada uno lo que tenemos que comprender para llevar una mejor vida. La meditación no es sólo sobre la parte espiritual. Como somos cuerpo y espíritu, en la meditación vamos sanando el cuerpo: las reacciones, comportamientos, sentimientos, y aprendemos poco a poco a enfocar nuestra atención en lo que vale la pena, y no darle importancia a cosas que no la tiene.
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