{106} – 02-05-2017. Hoy ha sido la meditación más aterradora y a la vez más sorprendente e inesperada que he tenido. Estaba en la meditación con el observador y me di cuenta que no tenía pensamientos y ante mí tenía un espacio y estaba la pared o velo, que no me deja pasar, y observaba que si venía un pensamiento este se cortaba y desaparecía. De pronto ante mí apareció un abismo y yo avanzaba lentamente hacía él. El control lo tenía el observador, y yo no podía hacer nada, me angustiaba sentirme acercándome al abismo, también me sentía con la mente en blanco y pedía que no fuera a quedar loca, y no lograba salir de este estado. Luego, no sé qué pasó con el abismo, igual que la angustia, había desaparecido. Comencé a ver luces redondas que se iban por túneles, y salí de la meditación. En este momento casi tres horas de terminada la meditación si cierro los ojos siento la misma sensación de no pensamiento.
Comprensión. Entiendo que el observador y yo somos uno. La mente es la que se angustia al estar en un lugar desconocido. He tenido que hacer muchas aproximaciones para comprender que soy uno con el observador, y seguramente tendré que hacer otras, hasta discernir con toda certeza quién soy yo. Ahora caigo en cuenta que eso de quedar en estado de meditación lo vengo sintiendo desde hace un tiempo, sólo que no había comprendido bien, qué me pasaba. Me vuelven a mostrar el observador en la vida, y el observador en la meditación. El observador soy yo, es ese algo que nunca había podido precisar y me ha acompañado toda la vida, y nunca cambia. Ahora caigo en cuenta que esta mañana cuando pensaba sobre lo ocurrido, creí que el Maestro interno se me había manifestado, y me mostraba su poder. Luego pensé, no es el Maestro es el observador, que me muestra su poder, y ahora caigo en cuenta, que Dios, el Maestro interno, el observador, son uno sólo. Y si yo soy el observador, soy uno con ellos. Esto es tan sorprendente, que es una certeza cuando uno está en introspección, pero cuando se está en el mundo, se duda. Pienso que por esto es que nos lo muestran varias veces en la meditación, y cada vez lo vamos precisando más, hasta que ya no haya duda y tengamos la certeza absoluta de este hecho.
Reflexión. Yo sé que puede sonar a una contradicción eso de estar sin pensamientos, y al mismo tiempo pensar que me puedo quedar loca, el sentir angustia y que esto no me saque de la meditación, pero es que así pasa. Cuando se está sin pensamientos el cuerpo funciona haciendo lo que tiene que hacer, ya que el cuerpo actúa automáticamente. Por ejemplo: cuando uno está guardando cosas, y luego quiere encontrar algo, y jura que no lo ha guardado, lo busca por todas partes, y no lo encuentra, y al final lo busca en su puesto y allí está. Cuando estábamos guardando las cosas, no fuimos conscientes de haberlo hecho, no estábamos prestando atención, pero nuestro cuerpo hizo lo que tenía que hacer, sin nosotros tener consciencia de haberlo hecho.
Ir arriba