{105} – 28-04-2017. La meditación de hoy también fue sorprendente. Muy al comienzo, cuando estaba pronunciando el mantra, apareció un sonido diferente que antes no lo había oído y se sincronizo con dos sílabas del mantra, y cuando pronunciaba el mantra sólo podía decir estas dos sílabas. No podía pronunciar la tercera sílaba era como si el sonido me hubiera atrapado, y me acallara. Decidí no seguir intentando pronunciar la tercera sílaba, y me dejé ir en el sonido y las dos sílabas mantra. El sonido vibraba en la parte superior de mi cabeza, entre la frente y la coronilla, y sentía una sensación fuerte, casi de dolor. Así estuve unos quince o veinte minutos y cuando menos pensé, ya no estaba el sonido. Ya era libre, ya podía pronunciar todo el mantra.
Después en otro momento de la meditación, estaba viendo a una señora, y me di cuenta que el observador era el que miraba con mucha atención. Me sorprendí y salí de la meditación. Me sorprendió que el observador mirara con atención antes nunca había pasado.
En otro momento se me arrimo un señor, no venía a darme nada, sino que me invito a que lo siguiera. Quise hacerlo, pero no pude moverme.
Observación. En la meditación nunca he podido avanzar por voluntad propia. Esto me ratifica en la creencia de que, en la meditación, no es nuestra voluntad la que actúa.
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