{97} – 26-02-2017. Hoy al terminar la meditación, sentí que mis manos y mi cuerpo eran delgaditos y frágiles, que lo que le daba la fuerza a mi cuerpo era mi espíritu. Sentí como mi espíritu miraba a mi cuerpo y se hacía consciente de su fragilidad, me dio mucho pesar de mi cuerpo, y se me salieron las lágrimas. La unión de mi cuerpo con mi espíritu es lo que me hace fuerte. Sentí tristeza mucha tristeza al comprender que algún día tendría que dejarlo, abandonarlo, me duele. Y me acordé de la desesperanza que sentí al comprender que no había un Dios a quien pedirle.
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