{56} – 11-07-2016. Me senté a meditar y enseguida sentí que estaba en estado de meditación y comencé a notar una vibración entre mi corazón y el cuello y de pronto estaba en el centro de la oscuridad, con calma observando y mi mente casi no pensaba, pero si pensaba, no importaba era como si tuviera todo el derecho a estar allí. Como una mamá que va con su hijito y entra en un sitio donde no hay ningún peligro para él y sólo lo observa. Allí estábamos mi mente y yo (mi cuerpo no estaba) yo observaba sin juzgar. No tenía que hacer ningún esfuerzo para mantenerme allí simplemente estar. Sentí que yo y mi mente éramos uno, pero separados y no había conflicto. De pronto comencé a percibir un sonido bajo y mi cuerpo comenzó a vibrar.
Realización. Mi espíritu deja hacer a la mente, no la restringe ella siempre vuelve. Mi mente y yo vamos juntos, pero no somos iguales. Yo no soy mi mente.