{33} – 01-05-2016. Comencé a meditar y al rato sentí un adormecimiento en la cara, del lado izquierdo, y al mismo tiempo, un yo no sé qué, en la cabeza. Era como si por mi cabeza hubiera entrado una energía y pienso que muy grande para mí, bajó al pecho y me sentí muy mal. El corazón no se aceleró. Tenía una sensación enorme de malestar en el pecho y en la cabeza. Abrí los ojos y lo que vi fue un color blanco con una textura de nube y esto estaba lleno de luces pequeñitas blancas. Para mí fue abrumador y volví a cerrar los ojos seguía con un malestar tremendo en el pecho y me bajé al suelo, estaba sentada en una silla y comencé a tranquilizarme. Pensé en llamar a alguien ya que en ese momento estaba meditando sola. Una compañera, segunda iniciada, estaba dictando yoga, en el piso de abajo. Seguía estando asustada y alterada y me acorde que nos decían que los llamáramos si necesitábamos algo. Llamé a dos personas, pero ninguna me pudo contestar y decidí hacer el último intento y llamé a otra persona y estuvimos hablando entre 45 minutos y 1 hora y me fui tranquilizando. Luego de la conversación estuve meditando y sentí mucha paz, mucha calma. Luego baje y converse con la compañera que dictaba yoga, y después medite nuevamente con ella. Al comenzar a meditar se me modifico un poco el ritmo del corazón y al ratico se normalizo y ya volvió todo a la tranquilidad.
Reflexión Ahora que estoy transcribiendo mi experiencia hay cosas que no recordaba y me da alegría saber que las viví aunque no sepa el significado de lo que pasó. Un adepto me decía que todo lo que nos pasaba en la meditación deberíamos poder llevarlo a la vida real. Poder explicarnos qué significado tiene y cómo se puede aplicar en la vida real. Yo no he podido llevar todavía, todo a la vida real, hay muchas cosas que todavía no me explico.
Ir a menú