{29} – 15-04-2016. Esta madrugada, al comienzo de la meditación, salude al Maestro como lo he venido haciendo hace varios días, y de pronto sentí alegría, amor, y ganas de llorar. No sé qué paso. Pero creo que el Maestro también me saludo. Después me di cuenta que todas mis células y todo mi cuerpo era materia impregnada de energía, lo mismo que todo el universo, éramos pura energía. Ahora que lo estoy escribiendo, no lo siento tan real, como cuando estaba meditando.
En la tarde, cuando estaba meditando, comencé a ver luces y caras que venían hacía mí y aparentemente entraban por mi tercer ojo. No me siento invadida ni nada por el estilo, pero quise anotarlo.
Observación. El Maestro al cual saludo es al Maestro interno a la energía divina que nos guía y protege a cada uno de los iniciados del mundo sin importar credo, ni religión.
Ir a menú